Viñedos de excepción

Viñedos de excepción

65 hectáreas que se han clasificado con un 99,2% en la «escala de Grand Crus» y que engloban cinco de los crus más importantes, sin los cuales no sería posible la existencia de este excepcional champagne.

La familia Perrier-Jouët posee viñas en Champagne desde principios del siglo XVIII. Con los años, el patrimonio se amplió con perspicacia y precisión, de acuerdo con el estilo que la familia deseaba adoptar para sus vinos. La excelencia de la materia prima siempre ha sido la mayor preocupación, por lo que se otorga un lugar privilegiado a los nobles Chardonnays, que aportan su peculiar carácter a los vinos de la Maison. En la primera mitad del siglo XX, Perrier-Jouët tuvo el privilegio de adquirir dos legendarios terroirs: Bourons Leroy y Bourons du Midi. Hoy los viñedos lindan rayan la perfección, como demuestran los criterios de evaluación de la denominación de origen de Champagne (AOC). Con su presencia en todas las cuvées, lo que aporta longitud y equilibrio, los cinco principales vinos del «triángulo mágico de Champagne» conforman la espina dorsal de los viñedos de la Maison:

Cramant y Avize (Côte des Blancs), Mailly (Montagne de Reims), Aÿ y Dizy (Vallée de la Marne). Perrier-Jouët posee las mejores parcelas de toda la Côte des Blancs (los Grand Crus de Cramant y Avize). Con su magnífica ubicación, plantados a media ladera y con orientación sur-sureste —lo que favorece la excelente madurez de las uvas Chardonnay, la variedad elegida por la Maison— confieren al vino sus generosos aromas de flores blancas. Las Pinot Noirs del Grand Cru de Mailly, más frescas y delicadas que las de la montaña sur de Aÿ, en el Vallée de la Marne, aportan la elegancia y gracilidad de sus notas de frutas frescas. Constituyen una firme estructura para las Chardonnays de la Côte des Blancs, aunque sin llegar a ser predominantes. A su vez, las generosas y afrutadas Pinot Meuniers del Premier Cru de Dizy aportan encanto, redondez y generosidad a las cuvées.