Art Nouveau, una filosofía de lo cotidiano

Art Nouveau, una filosofía de lo cotidiano

Una espiral de anémonas japonesas grabada en una botella en 1902
constituye la primera asociación entre Perrier-Jouët y el Art Nouveau.
La historia continúa escribiéndose aún hoy,
invocando la poesía de la belleza en lo cotidiano.

La naturaleza como inspiración, la voluntad de invocar la belleza de lo cotidiano. Los valores de Perrier-Jouët se ven reflejados en el Art Nouveau. La Maison se une a diversos artistas para dar vida a obras únicas cuyo embrujo inunda nuestra vida diaria. Émile Gallé, uno de los más célebres artistas del movimiento, diseñó en 1902 una espiral de anémonas coronadas de oro para la botella de Perrier-Jouët. Una botella fuera de lo común, un verdadero homenaje a la naturaleza como fuente de inspiración, cuya espiral de flores blancas simboliza el estilo floral y delicado del vino... hasta el punto de convertirse en el emblema de la Maison.

Desde entonces, Perrier-Jouët ha continuado celebrando esta unión entre el arte y la artesanía, atrayendo a artistas de la talla de Daniel Arsham, kloi DL, Makoto Azuma o Tord Boontje para colaborar en la creación de obras únicas, objetos sublimes en torno a la degustación del champagne. Aunque también se han realizado instalaciones artísticas, verdaderas puestas en escena de esta asociación entre la Maison y el Art Nouveau.