BELLE EPOQUE 1985

Una obra maestra de voluptuosa elegancia.
Como un diamante.
Una exquisita finura.

belle epoque 1985

Notas de elaboración del vino

La excepcionalidad de un viñedo y la constancia de un estilo.

El arte de la añada según Perrier-Jouët: elegancia y finura.

Pierre-Nicolas Perrier se casó con Adèle Jouët en 1811, en Epernay, donde establecieron su hogar. Desde entonces, la Maison ha rehusado comprometer su calidad, llegando incluso a desechar una producción completa en años de mala cosecha. Algunos vinos, elaborados en años especialmente singulares, son seleccionados y confiados al silencio de sus bodegas. Y si bien cada una de estas añadas posee un carácter propio y distintivo, todas sin excepción ilustran la excelencia de los viñedos Perrier-Jouët.

65 hectáreas que se han clasificado con un 99,2% en la «escala de Grand Crus» y que tienen el orgullo de contar con los mejores Chardonnays de la Côte des Blancs. La ubicación de estos excepcionales viñedos, situados en el llamado «triángulo mágico de Champagne», a media ladera y con orientación sur-sureste; confiere una gran madurez a los Chardonnays, aportándoles unos generosos aromas de flores blancas y un bouquet de una persistencia sutil.

La cuvée Belle Époque es la auténtica expresión de su calidad. Su frescor, elegancia y sutiles acentos florales son la viva imagen de la espiral de anémonas blancas de su botella, diseñada por Émile Gallé en 1902.

Los viñedos se han transmitido de generación en generación, junto con los conocimientos que los ensalzan. Hervé Deschamps, séptimo Chef de Caves de la Maison Perrier-Jouët, modela y cincela cada cuvée con todo el respeto por las tradiciones y suma precisión, probando cada Cru uno a uno y componiendo sus creaciones en un proceso de ensamblaje hasta alcanzar la elegancia y finura del estilo floral, elegante y cincelado propio de la Maison.

En 1985, un invierno riguroso diezmó los viñedos, pero el esplendoroso verano y otoño —junto a una dosis de paciencia— salvaron una cosecha que fue tan modesta como soberbia. Chardonnays frescas y elegantes, Pinot Noirs gráciles y generosas y Pinot Meuniers encantadoras y afrutadas dieron lugar a un ensamblaje excepcional, al más puro estilo Belle Époque, que combina los Grand Crus característicos de la cuvée: 50% Chardonnays (Cramant, Avize, le Mesnil/Oger, Vertus y Chouilly), 45% Pinot Noir (Aÿ, Ambonnay, Bouzy, Mailly, Verzenay, Verzy y Chigny les Roses) y 5% Pinot Meunier (Dizy, Hautvillers, Damery, Venteuil y Vincelles).

Un distinguido cofre de madera, grabado con las emblemáticas anémonas y la añada, es la presentación idónea para este vino singular.

Adéntrese en los secretos de Perrier-Jouët y sus dos siglos de transmisión de conocimiento

 

Notas de cata

Una obra maestra de voluptuosa elegancia.

Toda la finura y la elegancia del estilo Perrier-Jouët realzadas por los años de envejecimiento en bodega.

Por primera vez desde su fundación en 1811, la Maison Perrier-Jouët ha abierto sus puertas para desvelar añadas singulares que habían permanecido guardadas en sus bodegas como un secreto. Hervé Deschamps ha realizado una selección de botellas de la cuvée Belle Époque que son prácticamente imposibles de encontrar a día de hoy: 1982, 1985 y 1996. No han perdido ni un ápice de su autenticidad con los años y representan el testamento de un estilo único e inquebrantable, reconocido por sus aromas florales, elegantes y cincelados.

«Desvelar estos vinos significa compartir lo que sentí al crearlos. Estos vinos cuentan una historia rica en emociones humanas».

Hervé Deschamps, Chef de Caves

Vista:

Un manto amarillo, delicadamente dorado, adornado por una hilera de finas burbujas.

Nariz:

En nariz, el vino desvela su elegancia y profunda riqueza aromática. Se despliegan aromas de hojas de té dulce, tabaco rubio y brioche, mezclados con fragancias de compota de frutas, limones confitados y jengibre. En ese momento, aparecen las esencias de pan de especias, tarta tatin, miel y caramelo, con unas notas tostadas a modo de culminación.

Gusto:

Un modelo de equilibrio y armonía que desvela su frescor y redondez en boca, con tanta generosidad como voluptuosidad, antes de alcanzar el equilibrio perfecto en un largo final.

«Una joya excepcional, de su engaste a sus piedras preciosas. Una creación de orfebrería que desafía al tiempo».

Hervé Deschamps, Chef de Caves

 

Descubra las otras añadas singulares de Perrier-Jouët Belle Époque: 1982 y 1996

 

Beauting: Las armonías
de Perrier-Jouët

Finura y redondez

Una obra de arte que revela su sutileza acompañado de sabores rotundos.

En 1902, Émile Gallé creó una delicada espiral de anémonas que se grabaría en las más prestigiosas cuvées de champagne Perrier-Jouët. Desde entonces, la Maison ha permanecido fiel a su patrimonio artístico. De esa misma tradición nace Beauting: una visión de la gastronomía que une lo Bello con lo Bueno para transformar cada plato en una obra de arte en perfecta armonía con una cuvée. Una experiencia sensorial única, tanto visual como gustativa.

El perfecto equilibrio entre elegancia y voluptuosidad que caracteriza a esta añada singular revelará sus múltiples facetas si se le acompaña de unas mollejas de ternera con colmenillas. Un solomillo Chateaubriand a la salsa Périgord con un acompañamiento de puré de patatas a la trufa desvelará toda su armonía.

Descubra el Beauting de Perrier-Jouët Belle Époque 1982 y 1996

 

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