BELLE EPOQUE 1982

Un bouquet de aromas y sabores.
Una oda a la riqueza aromática.
Elegante opulencia.

belle epoque 1982

Notas de elaboración del vino

La excepcionalidad de un viñedo y la constancia de un estilo

Treinta años de envejecimiento que subrayan la constancia de un estilo y la calidad de los viñedos Perrier-Jouët.

Desde 1811, la Maison se encarga de perpetuar el arte de la añada. Primero se seleccionan vinos elaborados en años notables, más tarde se confiarán estas añadas singulares al silencio de sus bodegas. Mientras que cada uno de estos vinos posee las características particulares del año que los vio nacer, todos ellos ilustran la excepcionalidad de los viñedos Perrier-Jouët. 65 hectáreas que se han clasificado con un 99,2% en la «escala de Grand Crus». Estos viñedos se sitúan en el llamado «triángulo mágico de Champagne», una ubicación perfecta que confiere gran madurez a los Chardonnays, con generosos aromas de flores blancas, a imagen y semejanza de la espiral de anémonas japonesas de su botella, diseñada en 1902 por Émile Gallé.

Una naturaleza enaltecida por el saber hacer de la Maison y perpetuada durante más de dos siglos por tan sólo siete Chefs de Caves. Todos ellos encontraron un maestro en su antecesor, como los artesanos que transmiten celosamente sus secretos de padres a hijos, asegurando así la longevidad del peculiar estilo que caracteriza a Perrier-Jouët. Hervé Deschamps, actual Chef de Caves y guardián de estos preciados conocimientos desde 1993, trabajó diez años junto a su predecesor hasta alcanzar la maestría necesaria para dominar las sutilezas del estilo de la Maison y su tonalidad floral única. Concibiendo cada cuvée como una obra de arte única, Deschamps modela y cincela, con la atención de un artesano, cada uno de los vinos que componen el ensamblaje de sus creaciones para así obtener la elegancia y finura propias del estilo Perrier-Jouët.

En 1982, la naturaleza ofreció una vendimia de singular generosidad. El tiempo y un ensamblaje preciso a la vez que intuitivo han transformado esta ofrenda de la naturaleza en una maravilla de equilibrio, caracterizada por la notable calidad de los Chardonnays. Treinta años después, esta añada excepcional refleja la constancia de Perrier-Jouët.

La añada 1982 se caracteriza por sus Chardonnays increíblemente azucarados, lo que confiere finura y elegancia a los vinos, a la vez que aporta la promesa de un fino equilibrio y una gran longevidad. El ensamblaje final cumplió las promesas de los Grand Crus que definen el estilo Belle Époque: 50% Chardonnays (Cramant, Avize, Chouilly y Mesnil/Oger), 45% Pinot Noir (Aÿ, Ambonnay, Bouzy, Mailly, Verzy y Vernezay) y 5% Pinot Meunier (Dizy, Hautvillers, Venteuil y Vincelles).

Un distinguido cofre de madera, grabado con las emblemáticas anémonas y la añada, es la presentación idónea para este vino singular.

Adéntrese en los secretos de Perrier-Jouët y sus dos siglos de transmisión de conocimiento

 

Notas de cata

Una oda a la riqueza aromática

Un vino con múltiples facetas, un modelo de sofisticación que pone de relieve la constancia del estilo Perrier-Jouët.

Por primera vez desde su fundación en 1811, la Maison Perrier-Jouët ha abierto sus puertas para desvelar añadas singulares que habían permanecido guardadas en sus bodegas como un secreto. Hervé Deschamps ha realizado una selección de botellas de la cuvée Belle Époque que son prácticamente imposibles de encontrar en la actualidad: 1982, 1985 y 1996. No han perdido ni un ápice de su autenticidad con los años y representan el testamento de un estilo único e inquebrantable, reconocido por sus aromas florales, elegantes y cincelados.

«Desvelar estos vinos significa compartir lo que sentí al crearlos. Estos vinos cuentan una historia rica en emociones humanas».

Hervé Deschamps, Chef de Caves

Vista

Manto dorado, con reflejos ámbar y una efervescencia persistente.

Nariz

Una paleta aromática de una opulencia excepcional que se desvela poco a poco en nariz, con extrema sutileza. Los perfumes de flores secas, fruta madura y exótica, fruta confitada y pera cocida se entremezclan con matices de canela, miel de brezo, turrón y nueces, coronados por notas de mantequilla y aromas de tabaco rubio, cuero y granos de cacao torrefacto. Un bouquet extraordinario que se expande progresivamente.

Gusto

Refinado y complejo en boca, logra una perfecta armonía de mineralidad, acidez y frescor.

«Un vino de gran sutileza con la elegancia y la energía de un semental pura sangre árabe».

Hervé Deschamps, Chef de Caves

Descubra las demás otras añadas singulares de Perrier-Jouët Belle Époque: 1985 y 1996

 

Beauting: Las armonías
de Perrier-Jouët

Elegancia y vivacidad.

Una fragancia cuya gran sutileza invita a la finura de la ternera o de un filete de cordero.

En 1902, Émile Gallé creó una delicada espiral de anémonas que se grabaría en las más prestigiosas cuvées de champagne Perrier-Jouët. Desde entonces, la Maison ha permanecido fiel a su patrimonio artístico. De esa misma tradición nace Beauting: una visión de la gastronomía que une lo Bello con lo Bueno para transformar cada plato en una obra de arte en perfecta armonía con una cuvée. Una experiencia sensorial única, tanto visual como gustativa.

La sutileza y vivacidad de estas añadas singulares haría honor a la finura de un medallón de ternera, contrastado por unos toques de rúcula gratinada al parmesano, pero la armonía no sería menos perfecta con un filete de cordero acompañado de una mousse de apio.

Descubra el Beauting de Perrier-Jouët Belle Époque 1985 y 1996

 

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